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El acompañante del TC: Ayer y hoy

Las comparaciones siempre son odiosas. En este caso, también. ¿Qué hacía un acompañante en el TC de antes, el de ruta. El de los años ´60 y que hace el de ahora...?

Veamos. En la época de las carreras en ruta abierta, por el campo con tierra y asfalto y en los Grandes Premios sobre 6 ó 7 mil kilómetros de desierto y montaña, el acompañante era imprescindible. No hace falta detallar mucho su tarea: ayudar a preparar el auto durante la semana y, en carrera, recibir los bidones por la ventanilla en el reabastecimiento -pesaban 20 kilos- acomodarlos atrás, sobre los tanques de nafta, arrodillado sobre su asiento -de espaldas- y llenar los tanques con nafta que caía sobre fierros calientes; agua que hervía, recibir el aro con información, bombear aceite desde el piso debajo del tablero, sacar el cuerpo afuera del auto y limpiar el barro de los parabrisas mientras el auto corría; controlar los tiempos, observar algún instrumento, bajarse corriendo a cambiar una rueda con el neumático pinchado o revisar el motor hirviendo...en fin. Trabajaba y no se quejaba. Recuerdo al Negro Linares -callado, buenazo- cuando Menditeguy se quedó en Todt, a 15 km de Arrecifes, cuando iba a ganar el Gran Premio, mientras Charlie le gritaba: "¡Quémelo, quémelo Linares!...", él con su nieto en brazos, escuchó a su hija que le decía: "Bueno Papá, que vás a hacer..." y, con la cabeza baja, mirando el suelo, me dijo casi susurrando: "Está todo bien, todo bien, pero de todo ésto yo no veo un peso..."

¿Y ahora, corriendo en autódromos, circuitos tipo parque y hasta en óvalos...qué hace el acompañante?. Bueno, no es tan fácil explicarlo. Uno piensa que es un paquete en el asiento de al lado. Pero no es así. El acompañante trabaja y mucho durante la semana, entre carreras. Es el gerente de Relaciones Públicas del piloto. De mecánica no sabe nada, pero o sabe vender publicidad o es sponsor. Es decir, aporta publicidad para el auto o la busca. Algunos son mujeres: parientas, amigas, empleadas o dueñas de algún establecimiento comercial o industrial. Usa el asiento de la derecha casi como un escritorio. Y, de paso, se divierte. Una tarea diferente a la de antes, pero tarea al fin. Y nada fácil.

Por otra parte, el acompañante también tiene que tener licencia, como el piloto. Cuesta $1.200 por año y debe realizar un exámen médico cada seis meses que cuesta alrededor de $600. Entre todos deben ser cerca de 200 personas.

"Esto es muy difícil...", diría el Lole.

   
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